Hay viajes en los que el destino es solo una parte de la experiencia. Los cruceros de reposicionamiento te permiten embarcar en un lugar y terminar la travesía en otro, recorriendo grandes distancias y disfrutando de más tiempo en alta mar. ¿Te imaginas comenzar tus vacaciones en Europa y terminarlas al otro lado del Atlántico? Descubre una forma diferente de viajar en crucero, con itinerarios poco habituales, más días de navegación y destinos que pueden llevarte incluso de un continente a otro.
Recorrer Europa siguiendo el curso de sus ríos es una forma diferente de disfrutar de estas fechas. Itinerarios por el Rin o el Danubio acercan al viajero a ciudades y localidades que durante el invierno se llenan de luces, decoración y mercados tradicionales.
Además, el propio barco facilita el recorrido entre una escala y otra. Podrás instalarte en tu camarote al comienzo del viaje y descubrir diferentes destinos sin tener que organizar traslados o cambiar de alojamiento en cada etapa.
Si ya estás pensando en una escapada de invierno, puedes consultar nuestros cruceros por los mercadillos navideños y descubrir diferentes itinerarios para recorrer Europa en esta época del año.
No existe una única ruta de reposicionamiento, ya que el recorrido depende de la región en la que haya operado el barco y del destino al que deba trasladarse para comenzar su siguiente temporada. Por este motivo, los itinerarios cambian según la época del año y la programación de cada compañía.
En otoño, por ejemplo, es habitual que algunos barcos abandonen Europa y pongan rumbo hacia zonas de clima más cálido, mientras que en primavera muchos realizan el trayecto inverso para regresar al Mediterráneo o al norte de Europa. De hecho, las propias compañías comercializan este tipo de viajes como itinerarios de solo ida, con puertos de salida y llegada diferentes y, en muchos casos, con más jornadas de navegación.
Entre las rutas de reposicionamiento más habituales se encuentran:
Es una de las rutas clásicas de reposicionamiento, especialmente durante los meses de otoño. En estos viajes, los barcos dejan atrás la temporada europea y cruzan el Atlántico para comenzar a operar en el Caribe. Barcelona, Roma y otros puertos europeos pueden formar parte de estos recorridos antes de continuar hacia destinos caribeños. MSC, por ejemplo, incluye entre sus Grand Voyages cruceros que conectan el Mediterráneo con el Caribe.
Otra alternativa son los cruceros que conectan diferentes puertos europeos con Estados Unidos. Dependiendo de la compañía y del itinerario, podrás embarcar en ciudades como Barcelona, Lisboa o Southampton y terminar el viaje al otro lado del Atlántico. Norwegian Cruise Line, por ejemplo, cuenta con rutas transatlánticas desde Europa con llegada a puertos estadounidenses.
Si el barco ha pasado el verano realizando cruceros por el Mediterráneo, el reposicionamiento puede comenzar con varias escalas en esta región antes de iniciar la travesía atlántica. Esto permite combinar en un mismo viaje destinos mediterráneos, varios días de navegación y posteriores escalas al otro lado del Atlántico. MSC destaca precisamente este tipo de combinación entre enclaves del Mediterráneo y destinos del Caribe dentro de sus viajes de reposicionamiento.
También puedes encontrar barcos que, después de finalizar su temporada en el norte de Europa, atraviesan el Atlántico para continuar sus operaciones en América. Este tipo de itinerarios ofrece una forma diferente de realizar una travesía transatlántica y suele conceder un mayor protagonismo a los días de navegación.
Una de las razones por las que los cruceros de reposicionamiento pueden resultar especialmente atractivos es su relación entre duración y precio. Al tratarse generalmente de viajes más largos y con un mayor número de días de navegación, en determinadas salidas es posible encontrar un precio por noche inferior al de otros cruceros.
Las navieras necesitan trasladar sus barcos de una región a otra para comenzar una nueva temporada y aprovechan estos desplazamientos para crear itinerarios abiertos a pasajeros. Además, al incluir más jornadas en alta mar y, en algunos casos, menos escalas que otros viajes de una duración similar, pueden aparecer tarifas especialmente interesantes.
Sin embargo, esto no significa que un crucero de reposicionamiento vaya a ser siempre más barato. Al tener una duración que puede superar las dos semanas, el precio total del viaje puede ser elevado, aunque al dividirlo entre el número de noches el coste resulte atractivo.
También debes tener en cuenta una particularidad importante: normalmente embarcarás en un puerto y desembarcarás en otro diferente, que incluso puede encontrarse al otro lado del Atlántico. Por eso, a la hora de calcular cuánto cuesta realmente el viaje, conviene sumar al precio del crucero otros posibles gastos, como:
- Los vuelos necesarios para llegar al puerto de embarque y regresar desde el destino final
- Los traslados entre aeropuertos, hoteles y terminales de cruceros.
- Las noches de hotel que puedas necesitar antes de embarcar o después de desembarcar
- Las excursiones que quieras realizar durante las escalas.
- Las bebidas, restaurantes, conexión a Internet u otros servicios que no estén incluidos en tu tarifa.
Por tanto, ¿merece la pena un crucero de reposicionamiento por su precio? Puede ser una opción muy interesante, especialmente si tienes flexibilidad en las fechas, dispones de suficientes días para viajar y encuentras buenas conexiones aéreas. Lo más recomendable es comparar el coste total de las vacaciones, y no fijarse únicamente en el precio inicial del camarote.
De esta forma podrás valorar correctamente si el ahorro por noche compensa los gastos adicionales y, sobre todo, si este tipo de viaje encaja con tu forma de disfrutar de un crucero.
Los cruceros de reposicionamiento ofrecen una forma diferente de viajar en barco. Sus recorridos más largos, los días de navegación y la posibilidad de comenzar y terminar el viaje en destinos distintos hacen que la experiencia sea bastante diferente a la de un crucero convencional.
Itinerarios diferentes
Una de sus principales ventajas son sus rutas. Al trasladar el barco de una región a otra, estos cruceros pueden recorrer grandes distancias y combinar destinos que no suelen aparecer juntos en los itinerarios tradicionales. Dependiendo del recorrido, podrás visitar varios países e incluso continentes durante un mismo viaje.
Más tiempo para disfrutar del barco
Si eres de los que disfrutan tanto de la experiencia a bordo como de las escalas, este tipo de crucero puede ser especialmente interesante. Al tratarse generalmente de viajes más largos, tendrás más tiempo para descubrir las instalaciones del barco, probar sus diferentes restaurantes, asistir a espectáculos o participar en las actividades disponibles durante la travesía.
Más días de navegación
Los días en alta mar son una de las señas de identidad de los cruceros de reposicionamiento. En lugar de hacer escala prácticamente todos los días, como ocurre en muchos itinerarios convencionales, es habitual pasar varios días consecutivos navegando. Esto permite disfrutar de un ritmo de viaje más tranquilo y dedicar más tiempo al descanso y a la experiencia a bordo.
Una buena relación entre duración y precio
En determinados itinerarios, los cruceros de reposicionamiento pueden ofrecer precios por noche interesantes en comparación con otros cruceros. Si cuentas con suficientes días de vacaciones y buscas realizar un viaje de mayor duración, merece la pena comparar las diferentes opciones disponibles.
Una forma diferente de cruzar el Atlántico
Algunos de los cruceros de reposicionamiento más conocidos son los transatlánticos. Estos itinerarios permiten convertir el propio desplazamiento entre continentes en parte de las vacaciones. Según la ruta elegida, podrás combinar la travesía con escalas en lugares como España, Portugal, Canarias, Madeira o Marruecos antes de continuar hacia el Caribe o Estados Unidos, o realizar el recorrido en sentido contrario.
Aunque ofrecen una experiencia muy particular, los cruceros de reposicionamiento no son la opción más adecuada para todos los viajeros. Sus características hacen que sea importante conocer bien el itinerario y valorar qué tipo de vacaciones buscas antes de reservar.
Muchos días de navegación
Lo que para algunos viajeros es una ventaja puede ser un inconveniente para otros. Si lo que más te gusta de un crucero es desembarcar cada mañana y conocer un destino diferente, los días consecutivos en alta mar pueden hacer que el viaje te resulte demasiado tranquilo.
Viajes de mayor duración
Los cruceros de reposicionamiento suelen necesitar más tiempo para completar sus recorridos debido a las grandes distancias que cubren. Por ello, deberás disponer de más días de vacaciones que para un crucero convencional de una semana.
El puerto de salida y el de llegada son diferentes
A diferencia de muchos cruceros tradicionales, estos itinerarios no suelen ser circulares. Puedes, por ejemplo, comenzar tu viaje en Europa y terminarlo al otro lado del Atlántico. Esto significa que tendrás que organizar cuidadosamente tanto el desplazamiento hasta el puerto de embarque como el regreso desde el destino final.
Mayor planificación del viaje
Precisamente porque los puertos de inicio y fin son distintos, deberás tener en cuenta otros aspectos al calcular el presupuesto y organizar tus vacaciones, como los vuelos, los traslados y, si fuera necesario, alguna noche de alojamiento antes o después del crucero.
Las escalas están condicionadas por el recorrido del barco
El objetivo de estos cruceros es trasladar el barco hasta la región en la que operará durante la siguiente temporada. Por este motivo, los itinerarios pueden incluir más jornadas en alta mar y una distribución de las escalas diferente a la que encontrarías en un crucero diseñado principalmente para visitar una determinada zona.
Por todo ello, antes de reservar un crucero de reposicionamiento conviene revisar el itinerario completo, comprobar cuántos días pasarás navegando, estudiar las escalas y valorar los desplazamientos necesarios para llegar al puerto de salida y regresar desde el destino final. Así podrás saber si este tipo de viaje encaja realmente con la experiencia que estás buscando.
No exactamente. Un crucero transatlántico es aquel que cruza el Atlántico entre Europa y América, mientras que un crucero de reposicionamiento se realiza para trasladar un barco de una región a otra al finalizar una temporada y comenzar la siguiente. Por eso, muchos cruceros de reposicionamiento son transatlánticos, especialmente en primavera y otoño, pero no todos tienen que cruzar el Atlántico.
Es una opción especialmente interesante si dispones de varios días para viajar, disfrutas de la vida a bordo y buscas itinerarios diferentes y viajes de mayor duración. También puede encajarte si quieres combinar destinos de distintas regiones o incluso continentes en un mismo recorrido. En cambio, si prefieres unas vacaciones más cortas y hacer escalas prácticamente a diario, probablemente un crucero convencional se adapte mejor a ti.
Antes de reservar, fíjate sobre todo en la duración del crucero, el número de días de navegación y los puertos de salida y llegada, ya que normalmente serán diferentes. También conviene revisar las escalas y organizar con antelación los vuelos y desplazamientos necesarios para llegar al puerto de embarque y regresar desde el destino final.
Si tienes tiempo y disfrutas tanto del barco como de los destinos, puede ser una forma diferente de vivir unas vacaciones en crucero. Sus itinerarios más largos, los días de navegación y la posibilidad de recorrer destinos muy distintos en un solo viaje son algunos de sus principales atractivos. La clave está en valorar si prefieres un viaje con un ritmo más pausado y más tiempo en alta mar que en un crucero convencional.